La ex hacienda La Labor o San José de la Labor fue la primera hacienda junto con la hacienda de Toyahua, allá por 1650, propiedad del encomendero Juan Dávalos Saavedra le siguió el Capitán Miguel Vázquez del Rincón poco después la familia Jiménez de Muñana y hasta 1941 paso a manos del ex gobernador del estado Leobardo Reynoso Gutiérrez.

Por el año de 1540 los españoles deseosos de conquistar la parte occidental de la Nueva España lo intentaron vanamente, ya que, los Caxcanes, un grupo de guerreros no le permitían a estos fundar la Villa de Guadalajara. El mismo Virrey don Antonio de Mendoza con un contingente de tlaxcaltecas avanzaron hacia el Cañón de Juchipila. Pedro de Alvarado, quien era gobernador de Guatemala acompañó al Virrey a esta campaña con el fin de apoyarlo. Atacaron Nochistlan sin éxito y no solo eso, sino que el Cruel Pedro de Alvarado que esclavizó a los aztecas falleció por una certera flecha caxcana.

Continuaron con la vana idea de fundar Guadalajara en Atemajac. El 8 de diciembre del 44 cuando se llevó a cabo la batalla campal en el cerro del Mixtón, que gracias a la ayuda de un traidor de Jalpa que les indicó el acceso (a través de un túnel) por donde obtenían provisiones y armas (flechas y hondas) los caxcanes. Cerrado este pasó, ya no pudieron resistir y finalmente el Cañón de Juchipila sucumbió a los enemigos de la nación.

La futura hacienda fue testigo de este importante suceso. Las tierras se repartieron. La ya Hacienda San José de La Labor fue adquirida por un español que nunca residió en la región. La compró El Conde Antonio De Muñana, quien comenzó a edificar la casa habitación, la cual la terminó en 1775. Desgraciadamente no pudo disfrutarla ya que murió y fue el hermano don Ignacio De Muñana quien vivió en ella hasta su muerte.

Pasó la hacienda a un rico hacendado español con propiedades en la Nueva Galicia, el Sr. Soto Valle y no fue hasta 1940 que su hija la enajenó al Sr. Leobardo Reynoso la hacienda pero ya rodeada de ejidatarios, estaba mutilada. La riqueza cultural de Zacatecas, queda en manifiesto en este antiguo casco que data de 1775, en la Hacienda San José de La Labor, perteneciente a los Condes de Muñana, quienes producían azúcar y piloncillo, adquirida posteriormente por la familia Reynoso en el año 1940, donde se siguió con esta misma actividad.

Y aún continúan murmurando sus paredes sobre su historia. Habilitada como sitio de hospedaje en el año 1997, para ofrecerles a sus visitantes una espléndida alternativa de descanso, ya que durante su estancia podrá realizar algunas actividades no solo en el hotel, sino en el Rancho La Haciendita también.

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